Hoy vamos a conocer parte de la historia de Ashoka, un emperador pacifista que tardó años en conseguir ese estatus. Comenzaremos por conocer su ascenso al trono y su acción déspota.

El sangriento ascenso al trono

Ashoka fue un emperador pacifista de la India perteneciente a la dinastía maurya, la cual dominó casi todo el país entre los siglos IV y II a.C. Destacar que también tenían el dominio de Pakistán y de buena parte de Afganistán. Este emperador fue el primero, partiendo desde Pataliputra, que unificó el territorio de la India.

Ashoka fue hijo del rey Bindusara y de una hija de un brahmán llamada Subhadrangi, que se convirtió en esposa del rey. Al crecer, su padre le encargó gobernar dos provincias, Gandara y Ujjain. A la muerte de su padre, Ahoka mandó matar a sus hermanos y torturó a sus partidarios para hacerse con el poder. Esto provocó, por supuesto, una guerra civil de 4 años de duración que terminó con su ascenso al trono para comenzar un mandato caracterizado por un despotismo cruento.

Su reinado fue tal que terminó siendo apodado como Chanda Ashoka’, ‘Ashoka el cruel’. Algunos ejemplos de esta crueldad que encontramos en leyendas e historias (que, por desgracia, no podemos confirmar del todo ciertas) son el mandar quemar a quinientas mujeres de su harén por despreciarlo por su aspecto o la construcción de un jardín amurallado donde el emperador torturaba a los curiosos que se acercaban.

El punto de inflexión en esta actitud brutal fue la anexión de las tierras de Kalinga. Esta conquista supuso la muerte de 100000 personas a las que después se les unieron muchas más por la gravedad de sus heridas durante los ataques, así como la deportación de 150000 más.

Fueron la dura imagen de montañas de cadáveres así como las lágrimas de los vencidos las que transformaron a Ashoka, quien comprendió que una conquista siempre significaba la destrucción para ambos bandos así como desventura.

Esta experiencia fue la que convirtió al emperador, que deseó con honestidad purificar su alma, expresándolo incluso en sus edictos.

Durante año y medio se reunieron con el soberano los sabios del reino. Con ellos mantuvo debates filosóficos, tratando de buscar la paz que necesitaba y que tantas veces había truncado en la guerra.

 

¿Quieres saber cómo se convirtió en Ashoka el piadoso? Tendrás que esperar a la próxima parte.